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LOLA MONTERO
La artista gaditana Lola Montero inició su carrera en Sevilla, tras finalizar sus estudios en la facultad de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de la capital hispalense. En pocos años se reveló como un potente talento en cuanto a la interpretación íntima y vigorosa del paisaje; entendiendo en este término el paisaje natural, con marinas absolutamente rotundas; el paisaje personal, con un desarrollo valiente del desnudo; y el paisaje urbano donde Lola desarrolla un lenguaje expresivo casi impropio de su edad cronológica (que no artística). Cádiz ha sido y es un leif motiv al que retorna a menudo su modo interpretativo. Sin duda, nuestra ciudad despierta en la pintora lo mejor de su mirada poética aunando interpretación y realidad en un cóctel absolutamente emocionante, huyendo de la tentación del efecto sorpresa o del artificio. La obra que nos regala en cada versión de nuestra calles, de nuestras costas, de nuestras gentes; está siempre ahí latiendo sugerencias, emociones. Cada pincelada vibra por si misma para transportarnos a ese universo onírico que, como en la cámara oscura de la Torre, nos permite recrearnos en la sustancia real de las cosas. Esta obra no es un encuadre real, no es un segmento de nuestras calles: es, en si misma, una parte de la sustancia de nuestra ciudad, de la sustancia que no podemos ver y si sentir. Tenemos que saborearla despacio, contemplarla desde nuestros ojos interiores y escuchar como nos habla de nuestro presente y de nuestros recuerdos.
