Pilar Alonso “La Diva”

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PILAR ALONSO La Diva”

 Del 20 de abril al 24 de mayo de 2012

http://www.youtube.com/watch?v=W2rhsZwGmo4

PILAR ALONSO: PULSIONES DE VIDA

La obra de Pilar Alonso parte de sólidas bases figurativas y evidencia una personalidad fuertemente individualizada y orientada hacia una plástica que tiene en lo evocativo un elemento central, su auténtico fundamento creativo.

La artista se nos muestra, a lo largo de toda su trayectoria, como una contadora de historias, con referentes que, frecuentemente, nos transportan al mundo literario, cinematográfico, a otras pinturas de la Historia del Arte, pero también, y de modo singular, a la vida de la artista, desde el aprendizaje infantil hasta las vivencias más inmediatas. Esta sugestión del mundo formativo y de la experiencia vital se percibe sutilmente en muchas de sus obras –pinturas y dibujos- que le sirven para envolvernos en un universo personal.

Bajo un tono evocativo, lleno de criaturas que vagabundean perdidas, solas o en grupos, se impone una narrativa fragmentaria que busca las fuentes en la memoria infantil, en la intimidad de los pensamientos de la artista, no con una visión amable del universo femenino y de las relaciones personales, que representa habitualmente, si no más bien al contrario, con una aproximación ambigua, de lectura narrativa y al mismo tiempo abierta.

El trabajo de Pilar Alonso parte de una postura previa en la que la plástica vuelve a la narrativa, aunque, como hija de nuestro tiempo, los relatos que nos propone se sustentan sobre recursos que nos mantienen en la ambigüedad, una narrativa rota (disrupted narrative) que imita la estructura y recuperación de la memoria humana. De este modo, entre las obras surgen relaciones de indeterminabilidad, como mensajes cifrados. Este relato roto nos traslada a imágenes de múltiples campos, fragmentos y relaciones de incertidumbre, marca inequívoca de nuestra modernidad.

La figuración de la artista bebe en fuentes diversas: en la estructura interna del colage; en el lenguaje gráfico y en el cómic e incluso, en cierto modo en el pop, sin que por eso pierda nada de su singularidad. Esta multiplicidad de fuentes, muy evidente en la mayoría de su trabajo, sirve para transportarnos a la magia de los cuentos infantiles, a la fascinación de las imágenes familiares, escenificadas y organizadas de una manera fluida y dinámica, que en ocasiones incluso se ajustan a esquemas horizontales propios del cómic. Por medio de estos recursos lo que se pretende es reactualizar y transformar historias propias: ese universo vital –en femenino-, contextualizado con objetos en escenarios que tienen una función evocativa; esas historias que leídas o escritas acaban por conformarse como cuadros de actitudes, de emociones, que no son simples ilustraciones, sino que sirven para dotar de un rostro a la memoria y espantar los miedos que quedan en el fondo de nuestra consciencia.

Pilar Alonso utiliza en los dibujos y pinturas imágenes que nos recuerdan el mundo visual codificado en la pintura y en especial cierta iconografía tomada de la literatura y recreada por la artista en obras seriadas. En ellas abundan las alusiones al convencionalismo que limita nuestra existencia cotidiana, pero en su obra siempre aflora el deseo de subversión queriendo ser imagen que supere todo lo que anula nuestra capacidad de reflexión y de acción.

Los dibujos –fundamentales en su proceso creativo- y las pinturas de Pilar Alonso le sirven para afrontar el hecho artístico como un intento de dar solución a un reto (plástico y temático) en el que los motivos de intenso contenido vivencial, lejos de coartar la libertad formal, funcionan como liberadores y enriquecedores, como impulso para indagar en la comprensión y la interpretación del mundo, produciéndose, por lo tanto, como en el mejor arte, una interrelación entre logros visuales y desarrollo temático. Sus diversas series son testigos de esta actitud, abisal y convulsa en lo conceptual, y de una enorme pulcritud formal.

En medio de ese límpido desasosiego y de esa reflexión que transmite toda la obra de Pilar Alonso aparece siempre el universo de la mujer y, así, la figura humana –objeto y sujeto de su obra- remite en sus múltiples representaciones a una lectura de las constantes de la presencia de lo femenino en nuestra cultura, transformándose en explícito territorio para la reflexión sobre la tradición y el presente. Ejemplos excelentes son las series sobre la Maga, con la feminidad teatralizada como núcleo, con la carga onírica y el impulso vital que el universo de la mujer transmite, conformándose como una auténtica iconografía de la diferencia.

Desde el punto de vista conceptual, la obra de Pilar Alonso tiene una fuerte voluntad de discurso, de carga semántica. Parte de la estricta intimidad del yo y actúa entrelazando los temas, las obsesiones de la autora, consiguiendo en consecuencia modular el sentimiento con las pulsiones que nunca son completamente representables en la concreción plástica de la obra. Pero lo que sí consigue es transmitir una sensación que subyace detrás, en el fondo de la comunicación discursiva de la obra. La pintora demuestra que el arte siempre posee un componente de pulsión y este aspecto queda todavía mucho más resaltado, con el yo con un protagonismo singular, como preocupación relevante, entendida desde toda su pluralidad, pero especialmente como fuente de reflexión sobre los diferentes roles y comportamientos desde el más cotidiano al más transcendente. Ligado a este hecho, podemos percibir un universo que pone de manifiesto los silencios, los ocultamientos, las veladuras, las dudas y la angustia del mundo que nos rodea, como materia y fuente de creación autorreferenciada.

LA DIVA ÁVIDA DE VIDA

La obra más reciente de Pilar Alonso está absolutamente marcada por la presencia de una figura femenina: la Diva. La descripción de esta protagonista de toda la serie de cuadros contiene referencias recurrentes que adquieren un evidente valor simbólico: peces y cuernos que surgen de un universo más mental que físico. Las escenas se nos presentan conscientemente teatralizadas, no por casualidad la modelo de los cuadros es una actriz, en un desdoblamiento buscado y elaborado por parte de la pintora.

La artista desarrolla un hilo conductor marcadamente elaborado: reflejar, duplicar, desdoblar, un argumento que puede servir de punto de partida para lecturas filosóficas sobre la virtualidad de la imagen como mimesis o como simulacro. Las obras, cargadas de sugerencias, dirigen nuestra mirada pero no la determinan de modo rígido. Aparecen, entonces, los desplazamientos, los diferentes marcos relacionales, las referencias temporales o las imágenes de tensión dramática, presentadas por medio de un hábil juego de correspondencias, basado en un diálogo de ideas y con la presencia física de la Maga en primer plano.

En la tradición medieval, en las representaciones literarias y artísticas del cuerpo, éste era sometido a un figurativo perfectamente codificado, su estatuto y sus gestos eran en ellas dictados por convenciones. Pilar Alonso parte de esta tradición para darle otra vuelta de tuerca, pero utilizando dos referentes que en la cultura occidental están claramente ligados a las pulsiones: los peces y la cornamenta. Los peces, e en general todo lo que alude al mundo acuático, nos sumerge en una atmósfera de intensa sensualidad que se ve tradicionalmente acentuada por la presencia de esa cornamenta que más que disfraz de la Diva es una nueva, y complementaria, evidencia de las pulsiones. Un universo que no puedo evitar que me transporte al mundo medieval de las cantigas de nuestro Pero Meogo en las que la “amiga” va a lavar sus cabellos a una fuente –nuevamente el agua, con su carga erótica- y se encuentra allí con la presencia de los ciervos que están revolviendo las aguas; la joven “vai lavar cabelos/ na fontana fría” y descubre que “o cervo do monte/ a augua volvía” –que revolvía el agua-, una clara alusión al encuentro sexual, en la que la identificación del amante con el ciervo es evidente y encaja con el uso simbólico de este animal en la tradición popular europea.

Claro que en la pintura de Pilar Alonso estos elementos no tienen una lectura tan directa sino que se ligan a un universo más complejo, con los deseos, el paso del tiempo, los anhelos más o menos frustrados, también patentes, y con una espectacularización de la presencia femenina sutil y enrevesada, vinculada a nuestro tiempo, a nuestro presente, que convierte las vidas en espectáculo y mercancía.

En la obra de Pilar Alonso estamos frente a un mundo en el que lo íntimo tiene mucho de desasosiego e intranquilidad, sin llegar al dramatismo. La Diva, decíamos, es una actriz, pero es también una danzarina. Vistos los cuadros como lo que son: capítulos de una historia abierta, podemos observar incluso el movimiento oscilante de su cuerpo. A veces payasa, a veces modelo de pasarela, en ella percibimos la escisión en la que vive el artista en la sociedad contemporánea, esa escisión que lúcidamente ya había observado Baudelaire en el siglo XIX al analizar el rol del poeta –en general del artista- como el de un mimo que ya perdió su lugar en la nueva sociedad industrial y que solo puede jugar el papel de bufón.

El desdoblamiento, pintora-modelo, en Pilar Alonso es un ejemplo perfecto de esta escisión de la actitud artística contemporánea, de la pérdida del lugar, del emplazamiento, del artista y del poeta, la fractura entre la utopía de progreso y la realidad social –en el plano comunal y en el individual-. La misma fractura que Walter Benjamin explicó a la perfección en uno de sus ensayos a propósito de Baudelaire:

“Baudelaire fue el primero en darse cuenta, y de la manera más rica en consecuencias, de que la burguesía estaba a punto de retirarle el encargo al poeta. ¿Qué nuevo rol podía ocupar su lugar? Eso no podía ser aprendido de ninguna clase social; y como mucho se podía inferir del mercado y de sus crisis (…) Baudelaire tenía algo de mimo, que debe representar el papel del poeta frente a la platea y a una sociedad que ya no sabe que hacer con el verdadero poeta, y que le ofrece un lugar solamente como mimo”

Walter Benjamin, “Zentralpark”, en Schriften, Frankfurt am Main, Suhrkamp Verlag, 1955.

La Diva también representa su papel frente a una sociedad en la que ya todo es mercancía, caricatura y consumo, pero por medio de ella Pilar Alonso concibe la creación artística como un retorno a la intimidad del yo, expresada en un lenguaje plástico y reflexivo, desarrollado y evidenciado en la totalidad íntegra de su persona. Consigue así retener lo que se dice a sí misma en la soledad de su intimidad pero que necesita y adquiere todo su sentido como forma artística con deseo de comunicación, en lucha contra el tiempo pero sobre todo contra la banalización que acecha desde fuera del espacio del cuadro, desde el otro lado del espejo.

Carlos L. Bernárdez (traducido do galego polo autor)

Noticias: Diario de Cádiz

Noticias: La Voz de Cádiz

Presentación biografía de La Diva: Diario de Cádiz

Crítica: Bernardo Palomo, Diario de Cádiz


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