Exposición actual

 

DSCN5725“Seascapes”

Jaime Sicilia

    

Del 27 de julio al 10  de septiembre de 2017

 

 

Este delicado sentimiento que ahora vamos a considerar es principalmente de dos clases:

el sentimiento de lo sublime y el de lo bello. La emoción es en ambos agradable, pero de

muy diferente modo. La vista de una montaña cuyas nevadas cimas se alzan sobre las

nubes, la descripción de una tempestad furiosa o la pintura del infierno por Milton,

producen agrado, pero unido a terror; en cambio, la contemplación de campiñas floridas,

valles con arroyos serpenteantes, cubiertos de rebaños pastando; la descripción del Elíseo o

la pintura del cinturón del Venus en Homero, proporcionan también una sensación

agradable, pero alegre y sonriente. Para que aquella impresión ocurra en nosotros con

fuerza apropiada, debemos tener un sentimiento de lo sublime; para disfrutar bien la

segunda, es preciso el sentimiento de lo bello. Altas encinas y sombrías soledades en el

bosque sagrado, son sublimes; platabandas de flores, setos bajos y árboles recortados en

figuras, son bellos.

 

La noche es sublime, el día es bello. En la calma de la noche estival, cuando la luz

temblorosa de las estrellas atraviesa las sombras pardas y la luna solitaria se halla en el

horizonte, las naturalezas que posean un sentimiento de lo sublime serán poco a poco

arrastradas a sensaciones de amistad, de desprecio del mundo y de eternidad. El brillante

día infunde una activa diligencia y un sentimiento de alegría. Lo sublime, conmueve; lo

bello, encanta. La expresión del hombre, dominado por el sentimiento de lo sublime, es

seria; a veces fija y asombrada. Lo sublime presenta a su vez diferentes caracteres. A veces

le acompaña cierto terror o también melancolía, en algunos casos meramente un asombro

tranquilo, y en otros un sentimiento de belleza extendida sobre una disposición general

sublime. A lo primero denomino lo sublime terrorífico, a lo segundo lo noble, y a lo último

lo magnífico. Una soledad profunda es sublime, pero de naturaleza terrorífica.

 

Lo sublime ha de ser siempre grande; lo bello puede ser también pequeño. Lo sublime

ha de ser sencillo; lo bello puede estar engalanado. Una gran altura es tan sublime como

una profundidad; pero a ésta acompaña una sensación de estremecimiento, y a aquélla una

de asombro; la primera sensación es sublime, terrorífica, y la segunda, noble. (…)

Immanuel Kant (1764) Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime, Komgsbey, Prusia.

     

Seascapes es una reflexión sobre el espacio, la materia, la luz, el color y el tiempo.

La mirada del mar atrapa, o mejor dicho, el mar atrapa la mirada del observador. El mar es un absoluto complejo, del que solo podemos experimentar pequeños instantes o momentos. Al igual que el río de Heráclito, no miramos un mar, o por lo menos nunca el mismo mar. Quizás esa sea la razón de su magnetismo, la imposibilidad de aprehenderlo. El mar es un infinito perfecto y es de color azul. Sin duda alguna, es un paisaje que conmueve… sobrecoge.

Seascapes explora la posibilidad de recrear desde la pintura alguno de esos instantes. Son momentos efímeros, que colocan al observador en una determinada situación, generada por una condición de luz y un punto de vista. En el fondo se trata de una propuesta, de una invitación a una experiencia. Una experiencia de luz, color, materia, espacio y tiempo.

La serie 1 está realizada en pintura acrílica enriquecida con pigmentos puros sobre tabla de madera de okume. Se aplica en veladuras muy finas que transparentan la textura de la madera, con sus vetas y geografías. Es un minucioso proceso de sedimentación del pigmento, que en su aleatoriedad recrea la naturaleza y sus meteoros.

Hay un deseo de interacción de las pinturas, de la misma manera que la mirada del mar cambia a cada instante, según cambian el propio mar, el observador y la luz.

“La belleza es el misterio de la vida. No está en la mirada, está en la mente. Es nuestra respuesta a la vida”.

Agnes Martin  (1989)

Noticias: La Voz de Cádiz

Crítica: Bernardo Palomo-Diario de Cádiz

Agenda: La ventana del Arte

Agenda: Arteinformado

 

Horario: Lunes a viernes: de 10:00 a 13:30 h. y de 17:30 a 21:00 h.

Sábados de 10.30 a 13:30 h.

 

 

 

 

 

 

 

 

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